23/7/10
19/11/09
Ninacaca, la ciudad de los muertos en Cerro de Pasco
Con una mezcla de surrealismo mortuorio y de minimalismo andino, el cementerio San Pedro de este distrito pasqueño se ha convertido en un peculiar atractivo turístico.
Por Raúl Mayo Filio
Curioso es este cementerio: aquí casi no hay cruces, sino pequeñas réplicas de aquello que identifica al que descansa metros más abajo.
En este lugar, además, los variados estilos arquitectónicos no escatiman en mezclar el arte bizantino de las iglesias con cúpulas en forma de cebolla, con influencia árabe y detalles de edificaciones religiosas rusas.
Visto panorámicamente, el cementerio parece una ciudad, una ciudad de muertos. Una ciudad que acoge a la basílica de Roma, al Taj Mahal, a una iglesia de Chile y a la catedral de Tarma, al santuario del Señor de Muruhuay, el estadio de Alianza Lima y, muy cerca, el coloso de la “U”.
NACE UNA COSTUMBRE
Lo irónico es que esta idea de interponerse a la muerte con un recuerdo grato nació de un episodio trágico. Hace 20 años, en marzo de 1989, un atentado terrorista destruyó el local de la cooperativa San Pedro de Ninacaca; el mismo día, el presidente de la comunidad campesina, Francisco Espinoza, fue secuestrado y luego asesinado. Horas más tarde, una nueva explosión mató al entonces alcalde Gerardo Huaricapcha Torres y dejó en escombros su oficina.
Poco después falleció Francisco Huaricapcha Meza, quien dirigió durante 35 años la escuela 502 de Ninacaca: sobre la tumba colocaron una pequeña escuela. Ya se empezaba a instaurar una nueva costumbre. Porque cuando murió Tomás Huaricapcha García su mujer dijo: “Mi esposo era alpaquero, así que entiérrenlo y manden construir un pequeño galpón” y así se hizo; junto al galpón aparece don Tomás montado a caballo, todo en miniatura y a colores.
Seguimos con este recorrido surrealista en un cementerio minimalista: los esposos Telésforo Huere y Francisca Quispe tienen sobre su tumba la imagen de la casa donde vivieron y murieron, hasta con balcones. Y la réplica de una locomotora o de cascos mineros coronan las tumbas de los maquinistas de la Cerro de Pasco Cooper Corporation. Mario Fernández, músico y fundador de la Banda de Ninacaca, tiene su trompeta al lado.Y ejemplos hay de todo tipo. Andrés Córdova era hincha de la “U” y le construyeron su estadio en miniatura. Juan Atchanga era seguidor de Alianza Lima y ahí tiene su pequeño estadio de Matute, muy cerca el uno del otro. Estas cosas solo se ven en el mundo de los muertos.
Fotos: El Comercio Peru
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Nevado de Huaguruncho, un Colmillo de Nieve
En realidad, su nombre oficial es Nevado Tarata, pero su cercanía con Huaguruncho chico –de 5309 metros de altura– parece haber hecho extensiva la denominación a su pico vecino. Es de suponerse que, habiendo uno “chico”, debía haber un Huaguruncho de tamaño natural.
Para llegar al Huaguruncho se parte de Huachón, el pueblo más cercano. Desde allí, un viaje de 6 kilómetros nos conduce hasta el pie de la montaña, en donde destacan las lagunas Huaguruncho, Leche Cocha, Suyro Cocha, Talaya y Pacchapata. Cuatro glaciares forman parte del Nevado: Jacahuay, Ranrajanca, Carhuaraj e Incatama, ninguno de los cuales ostenta una altura menor a los 5100 metros.
La ruta más transitada es la que se inicia en Tingocancha, a donde se llega por la ribera derecha del río. A continuación, y siguiendo el mismo sendero, se alcanza Jaicoconcha, en donde puede apreciarse la cara sudeste del Nevado. Ascendiendo el valle, se alcanzan las lagunas Talenga y Lichicocha, y es posible admirar la arista oriental.
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